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domingo, 28 de octubre de 2012

15 Cosas que cambian cuando tienes un bebé


Entre los cambios más profundos, emocionantes y transformadores...

1. Descubres en tu interior una fuerza que te agarra de sorpresa y hasta te asusta por su intensidad. Te sientes como una leona, preparada para defender a tu "cachorrito" con tus propias uñas y dientes. 

2. Te das cuenta que puedes ir más allá de tu límite, y del límite de tu límite, y del límite del límite de tu límite... Y esto te hace sentir infinitamente exhausta y fatigada, pero a la vez infinitamente capaz (¡qué verdad tan verdadera!). 

3. Sientes crecer dentro de ti un amor tan fuerte, poderoso y profundo, que a veces hasta te espanta y confunde. "¿Podré querer a otro ser como a esta criaturita?", te preguntas. Ya verás que sí (y ésa será tu gran sorpresa cuando nazca tu próximo hijo). 

4. Empiezas a entender, respetar y admirar a tus padres como nunca antes en la vida — "no es posible que mi mamá haya hecho todo esto", pensaba, "¡con cuatro hijos, tan jovencita y sin pañales desechables!" — y crece genuinamente tu comprensión y gratitud hacia ellos. 

5. Por primera vez entiendes que "sacrificio" no significa sufrimiento sino: "sacro" + "oficio", o sea, "trabajo sagrado". Comprendes la enorme importancia del lugar que ocupas en el mundo como madre, y el gran valor de tu trabajo. 

6. Aumenta tu compasión por todos los niños. Poco a poco te vas haciendo madre no sólo de tus hijos, sino de todos los demás niños del mundo. No soportas ver sufrir a un niño en las telenoticias, ni en una película de televisión, ni en la calle. 

Y entre los cambios más cotidianos...

7. En tu casa, tu vida, tu trabajo... reina un nuevo orden, o más bien, desorden. Aceptarlo es clave para tu felicidad y paz interior, o sea que date por vencida y disfrútalo. 

8. Descubres el placer y el valor de los momentos de silencio, de una ducha caliente al final del día, una tacita de té con una amiga, una película en casa con tu pareja, una noche de sueño profundo... y disfrutas a fondo cada uno de esos instantes. 

9. Borras de tu diccionario la palabra "asco". Cuando a tu hijo se le cae el chupón en el piso, lo recoges tranquilamente y lo "limpias" con naturalidad en tu propia boca antes de volvérselo a dar. 

10. Aprendes a dominar el arte de la improvisación. Compones increíbles melodías, transformas tus dedos en marionetas, e inventas fantásticas y absurdas historias para mantener entretenido a tu bebé (sobre todo cuando está cansado, aburrido o enfermito). 

11. Tu cinturita (y todo lo que queda al norte y al sur de ella) definitivamente no es la misma de antes, pero te sorprendes al darte cuenta de que estás mucho más interesada en el ombligo de tu bebé que en el tuyo propio. 

12. Las horas dejan de tener 60 minutos y los días dejan de tener 24 horas. El tiempo ahora parece transcurrir a un nuevo ritmo (debido seguramente a algún arte de magia del bebé) y por ese extraño cambio llegas retrasada a casi todas tus citas.

13. Los momentos a solas con tu pareja son escasos y breves, pero los dos aprenden a disfrutarlos y aprovecharlos, aunque un cierto lloroncillo esté a punto de interrumpirlos. 

14. Como un malabarista que va agregando más y más objetos a su acto, aprendes a hacer dos, tres, cuatro, cinco... cosas a la vez, ¡y sin que se te caiga ninguna pelota! 

15. Compruebas que nada, ni siquiera las matemáticas, es una ciencia cierta. 

Y por fin, como esa leona que defiende a sus cachorritos, a medida que crecen vas "soltando la rienda" y te das cuenta que ser mamá no significa proteger eternamente a tu niño de los peligros, problemas y conflictos de la vida, sino permitir que vaya enfrentando sus pequeños problemitas, confiada en haberle dado las herramientas necesarias para que vaya aprendiendo a solucionarlos. 

sábado, 27 de octubre de 2012

Doce razones por las que llora un bebe

Los bebés lloran. No hay forma de evitarlo. Así comunican que tienen hambre, les duele algo, o necesitan dormir, entre otras cosas. 
¿Cómo pueden los papás interpretar lo que quiere decirles su bebé con sus llantos? 

Puede resultare difícil al comienzo, pero gran parte de la crianza de los hijos se basa en probar y equivocarse, y pronto aprenderás a adivinar sus necesidades, leer sus señales de aviso y consolar sus lágrimas

1. Hambre
2. Tiene el pañal sucio
3. Necesita dormir
4. Quiere que lo tengas en brazos
5. Problemas de estómago (gas, cólico y más)
6. Necesita eructar
7. Tiene demasiado frío o demasiado calor
8. Algo pequeño le molesta
9. Dentición
10. Quiere menos estimulación
11. Quiere más estimulación
12. No se siente bien
Qué hacer si tu bebé sigue llorando

1. Hambre 

Una vez que aprendas a reconocer las señales de que tu bebé tiene hambre lograrás darle de comer antes de que comience a llorar. Algunas de ellas incluyen: está inquieto, hace chasquidos con los labios, vuelve la cabeza hacia tu mano cuando le tocas la mejilla, y se lleva las manitas a la boca.

2. Tiene el pañal sucio 

Algunos bebés te lo comunican enseguida cuando necesitan que les cambien el pañal. Otros pueden tolerar un pañal sucio durante bastante rato. De cualquier forma, esto es fácil de observar y sencillo de solucionar. 

3. Necesita dormir


En realidad, no es tan fácil como parece. En lugar de quedarse dormidos, los bebés pueden ponerse irritables y llorar, especialmente si están demasiado cansados. 
Es recomendable poner a tu bebé a dormir en cuanto bosteza por primera vez en lugar de esperar hasta que el cansancio lo altere. 

4. Quiere que lo tengas en brazos 

Los bebés necesitan muchos cariños. Les gusta ver las caras de sus padres, escuchar sus voces y sentir los latidos de su corazón, y pueden incluso detectar su olor particular. Llorar puede ser su forma de pedir que lo cargues en brazos. 
Quizás te preguntes si lo estás "malcriando" teniéndolo en tus brazos tanto tiempo, pero durante los primeros meses de vida no lo vas a malcriar. Para darles a tus brazos un poco de descanso, puedes llevarlo en una mochila delantera porta bebés o en un rebozo. 

5. Problemas de estómago (gas, cólico y más) 

Los problemas de estómago asociados con gas y cólicos pueden causar muchos ataques de llanto. De hecho, la condición conocida como cólico se define como un llanto inconsolable al menos tres horas al día y tres días a la semana, y por lo menos tres semanas seguidas.

Incluso si tu bebé no tiene cólicos y nunca se ha puesto irritable después de comer, tener muchos gases ocasionalmente puede dejarlo hecho un mar de lágrimas. Si sospechas que esto es lo que le sucede, prueba algo sencillo para ayudarle a sacar el gas, como acostarlo sobre su espalda, sujetar sus pies y mover sus piernas en círculos como si estuviera pedaleando una bicicleta. 

Existen otras causas por las cuales tu bebé puede padecer de dolor de estómago. Entre éstas se incluyen: reflujo gastroesofágico, gastroenteritis o "gripe estomacal”, alergia a la leche o intolerancia a la lactosa, estreñimiento y cambios en la dieta así como obstrucción intestinal. . 

6. Necesita eructar 

Si tu bebé llora después de comer, quizás necesite eructar. 

Los bebés tragan aire cuando lactan o beben de un biberón, y si no sacan el aire pueden sentirse incómodos. A algunos bebés les molesta muchísimo tener aire en el estómago, mientras que otros no parecen necesitar eructar demasiado.

7. Tiene demasiado frío o demasiado calor 

Cuando tu bebé sienta frío, por ejemplo, cuando le quites la ropa para cambiarle el pañal, o le limpies las nalguitas con una toalla húmeda, te expresará a través del llanto que se siente incómodo. 

A los recién nacidos les gusta estar abrigados y calentitos. Como regla general, necesitan tener una prenda de abrigo más que tú para sentirse cómodos. Es menos probable que se quejen de tener demasiado calor que de tener mucho frío y tampoco llorará de manera tan enérgica. 

8. Algo pequeño le molesta 

Los bebés se pueden sentir incómodos por algo difícil de notar como un cabello enroscado con fuerza en un dedito del pie o de la mano que le corta la circulación. Ésta es una de las primeras cosas que comprueban los doctores cuando examinan a un bebé que llora sin motivo aparente. Y algunos bebés son muy sensibles a las etiquetas de la ropa o a telas rasposas, así que puedes cortarle las etiquetas a su ropa o ponerle prendas suavecitas. 

9. Dentición 

La dentición puede ser dolorosa cuando cada dientecito empuja a través de las tiernas encías. Algunos bebés sufren más que otros, pero todos tenderán a estar irritables y a llorar en un momento dado. 

Si parece que a tu bebé le duele algo, pero no estás segura de qué es, pásale un dedo por las encías. Quizás te sorprenderás al descubrir el bultito duro de un diente de leche que está a punto de salir. El primer diente suele salir entre los 4 y los 7 meses, pero puede salir antes.

10. Quiere menos estimulación 

Si bien los bebés aprenden de la estimulación que ofrece el mundo que les rodea, a veces les puede resultar difícil procesarlo todo y pueden sentirse abrumados con tanta actividad: las luces, el ruido o que lo pasen de mano en mano. El llanto es su forma de expresar que "ya ha sido suficiente por hoy". 

Si tu bebé empieza a llorar desconsoladamente, llévalo a algún lugar tranquilo, y déjalo desahogarse un rato. Después haz alguna actividad tranquila para consolarlo, como acunarlo, o cantarle una canción de cuna. 

A muchos bebés les gusta que los envuelvan bien apretaditos en una cobija (manta), como si fuera un tamalito. De esa manera se sienten más seguros cuando todo a su alrededor les parece abrumador. Si tu bebé ya es mayorcito como para que lo envuelvas como tamalito o si no le gusta eso, trata de sacarlo a un lugar sereno mientras se calma. 

11. Quiere más estimulación 

Tu nene puede ser uno de esos bebés “exigentes” y extrovertidos que siempre quieren explorar. Es posible que la única manera de calmarlo cuando llora es manteniéndolo activo. ¡Esto puede ser muy pesado para ti! 

Puedes pasear a tu bebé en una cangurera, mochila frontal o rebozo. Llévalo a grupos de juegos o visita a amigos que tienen bebés. También pueden ir a la hora de cuentos para bebé en tu biblioteca local, al zoológico o al parque.

12. No se siente bien 

Si acabas de alimentar a tu bebé y de cerciorarte de que está cómodo, pero todavía sigue llorando, quizás es porque está a punto de caer enfermo. Tómale la temperatura para ver si tiene fiebre y observa si presenta algún otro signo de enfermedad

El llanto de un bebé enfermo suele ser distinto del llanto de un bebé que tiene hambre o está frustrado. Si el llanto de tu bebé suena como que "algo va mal", confía en tu instinto y llama al doctor. 
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viernes, 26 de octubre de 2012

¿Como empezar a amamantar?

Para que la mamá pueda alimentar al bebé de la mejor manera, es necesario que ambos estén concentrados en esta tarea, que su entorno sea idóneo y que no haya interrupciones.

Un ambiente tranquilo: tanto el bebé como la madre deben estar concentrados en el momento de dar y tomar pecho respectivamente. Se recomienda crear un ambiente tranquilo, sin ruidos molestos ni otras distracciones, por ejemplo, apaga el televisor y no te levantes a contestar el teléfono. En caso de que tengas visitas, lo mejor es que vayas a tu pieza, y si tienes hijos mayores, trata de dejarlos entretenidos, -como coloreando un libro-, para que no te interrumpan a cada rato.
Mudarlo: si el recién nacido está tranquilo, debes aprovechar la oportunidad para cambiarle el pañal antes de alimentarlo. Con un pañal limpio se va a sentir más cómodo para mamar, además, ya no lo tendrás que cambiar después de darle pecho y evitas despertarlo en caso de que se quede dormido. También es útil mudarlo en la noche sólo cuando es necesario, ya que si despierta, se puede demorar en quedar dormido.
Lavarse las manos: aunque no es la madre quien va a comer, es necesario que se lave bien las manos con jabón antes de cada comida del recién nacido. No es necesario lavarse los pezones cada vez que le da pecho ni tampoco hacerlo con jabón. Basta con lavarlos con agua una sola vez en el día.
En una posición cómoda: el tener dolor muscular es parte habitual de los padres que no estaban acostumbrados a llevar a un bebé para todos lados en brazo. Por eso, es muy necesario que al momento de amamantarlo, la madre esté en una posición cómoda y tenga el apoyo necesario para la espalda y el brazo que sostiene al niño.
Destaparlo: si tu recién nacido está tapado con muchas cobijas, destápalo un poco para que lo acaricies mientras le das pecho.
Calmar al bebé que llora: si está alterado y no deja de llorar, es mejor que lo calmes, ya sea arrullándolo, abrazándolo, o dándole un paseo en brazo. Lo importante, es que esté tranquilo al momento de comer, de lo contrario, no va a poder tomar leche, y si llega a lograrlo, se va a indigestar.
Despertarlo: si tu hijo está medio dormido cuando le toca la hora del pecho, debes despertarlo. Esto lo puedes hacer acariciando su mentón, mejilla o cambiándole la ropa.
Establecer contacto: la tarea de dar pecho, no tiene como fin sólo satisfacer su apetito, sino también su necesidad de cariño. Por eso, mientras los alimentas, debes tener un contacto con las manos, los ojos y la voz.
Sacar los gases: como práctica rutinaria, cuando cambies a tu recién nacido de un pecho a otro, debes tomarte un tiempo para sacarle los gases. También debes hacerlo si ves que deja de chupar antes de tiempo, porque puede ser que esté satisfecho por los gases y no por la comida.

Consejos para dar pecho al bebé



Las mujeres han amamantado durante siglos, pero dar el pecho no es tan simple como parece. Al principio, puedes sentir dolor en los pezones hasta que tu recién nacido aprenda a agarrarse bien. Tendrás que experimentar hasta que encuentres la posición más cómoda y quizás te preguntes si tu bebé está comiendo lo suficiente. Si tu bebé padece reflujo, o si tienes que empezar a trabajar, te enfrentarás a nuevos retos. 

Sin embargo, con un poco de paciencia descubrirás que la lactancia, además de proteger la salud de tu pequeño, te ofrece unos preciosos momentos para compartir con tu bebé. 


Lactancia en madres adolecentes


Durante los primeros seis meses de vida la leche de la madre es capaz de cubrir todas las necesidades de energía y nutrientes del bebé, por cual debe ser el único alimento que reciba en este período. Ella no solo contiene todos los nutrientes requeridos en su justa cantidad, proporción y composición, sino que incluye numerosas células vivas, enzimas y otras sustancias que contribuyen al control de la flora intestinal, que incrementan la absorción de micronutrientes y factores que estimulan el crecimiento celular.
La importancia de la lactancia materna en la alimentación del lactante está plenamente demostrada a través del tiempo, la cual le proporciona protección contra las enfermedades diarreicas e infecciones respiratorias agudas, mayor estabilidad psicológica al niño, evita estados alérgicos al portar elementos inmunológicos, facilita el desarrollo de los maxilares, la erupción y alineación de los dientes.


Por ser la adolescencia un período de cambios rápidos y profundos, en lo biológico, psicológico y social, además de la carencia de madurez y preparación para afrontar la crianza de un hijo además de tener menos probabilidades que las mujeres adultas de iniciar y continuar la lactancia materna nos ha servido de motivación para realizar este estudio. Añadiendo el incremento considerable de la maternidad temprana en nuestras áreas de salud

Cuidados especiales para embarazos precoces

Ser mamá a una edad muy temprana es un gran reto en todos los sentidos. Cuanto más joven seas, más probable será que tu embarazo requiera atención y algunos cuidados especiales. Esto no significa que no puedas tener un bebé muy sano y disfrutar la experiencia de ser mamá. Y aunque es posible que no hayas planeado este embarazo (así les sucede a la mayoría de mamás menores de 20 años), sí puedes planear un buen futuro para ti y para tu bebé. 

Lo primero: Ir al médico 

No importa la edad que tengas, la primera recomendación para cualquier futura mamá es concertar una cita prenatal con un doctor en cuanto se retrase tu periodo o sospeches que estás embarazada. Algunas mamás muy jóvenes esperan demasiado — a veces por no saber qué hacer o por temor— y esto puede afectar su embarazo de forma negativa. 

Aunque te sientas muy bien, es indispensable que vayas al médico desde el principio de tu embarazo porque durante el primer trimestre te harán muchaspruebas y exámenes importantes. El doctor Christopher Marengo, un obstetra-ginecólogo en Roanoke, Virginia, afirma que "es en esta etapa cuando detectamos la mayoría de los problemas y empezamos a tratarlos lo más pronto posible". 

Si no cuentas con el apoyo de tus padres, o si ellos desconocen tu embarazo, ten presente que el doctor no tiene la obligación de informarles. Además, tu médico puede aconsejarte sobre cómo comunicarles a tus padres tu embarazo, y ayudarte a encontrar los recursos y apoyo que necesites. 

Si no cuentas con seguro de gastos médicos ni seguridad social, consulta en el sitio web del ministerio de salud de tu país para informarte sobre un plan médico gratuito al que te puedas afiliar. En México, por ejemplo, si no tienes seguro de gastos médicos ni seguridad social, puedes buscar afiliarte a la sección “Embarazo seguro” del Seguro Popular, que también protege a tu bebé cuando haya nacido. 

El lado bueno de ser joven


A pesar de los desafíos que enfrentarás en tu nuevo papel de mamá, tienes a tu favor la energía y el entusiasmo de ser joven. El doctor Jeff Morgan, obstetra-ginecólogo de Arlington, Texas, quien atiende a muchas jóvenes hispanas, dice que las mamás muy jóvenes "aprenden muy rápido cómo cuidar del bebé, y están dispuestas a sacrificar sus propios deseos y necesidades", agregando que "una mamá jovencita también se recupera muy rápidamente después del embarazo, con menos problemas físicos que las madres mayores". 

A la hora del parto, al parecer también tendrás algunas ventajas. "En mi experiencia, los cuerpos jóvenes tienden a tener partos muy rápidos", dice la enfermera-comadrona certificada Joanne Motino Bailey, directora de servicios de enfermería y comadronas del sistema de salud de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor. "En realidad, las veo como un poco más tranquilas que las madres mayores", dice. 

Qué puedes hacer tú para reducir los riesgos de tu embarazo 

Aparte de seguir las recomendaciones de tu médico, existen muchas cosas que dependen de ti para que tu embarazo sea saludable, como alimentarte de forma sanadescansar, hacer ejercicio físico moderado y evitar sustancias peligrosas, como el tabaco, el alcohol, las drogas y las medicinas (incluyendo hierbas y productos "naturales") que no hayan sido recetadas por tu comadrona o doctor. 

Tu alimentación es muy importante y si por lo pronto no es balanceada, podría mejorar muchísimo con algunos cambios en tu dieta, como comer más frutas y vegetales y menos comida chatarra. Además, "las necesidades nutricionales de las adolescentes son muy diferentes de las de las mujeres adultas", explica Marcelle Pick, una enfermera de obstetricia certificada por la ciudad de Yarmouth, Maine, y autora de un libro sobre nutrición. "Lo que comen puede tener un gran impacto sobre su embarazo", agrega. (Lee más sobre las necesidades nutricionales de una embarazada adolescente.)

Asimismo, si fumas o consumes alcohol o drogas, cualquier esfuerzo que hagas por reducir el uso de estas sustancias es beneficioso para la salud de tu bebé. Si hablas abiertamente con tu médico o comadrona, te ayudarán a buscar la ayuda necesaria. 

Sobre las medicinas, lo principal es no usar absolutamente nada sin el consentimiento de tu médico, ya que muchos medicamentos podrían ser peligrosos para el bebé. El doctor Marengo recalca que los latinos debemos tener especial cuidado con los medicamentos que se pueden comprar sin receta en otros países, y nunca usar medicinas recetadas a un familiar o amigo. Las hierbas y medicinas naturales también deben recibir el visto bueno de tu médico. 

Otra cosa importante para la salud de tu embarazo es que sigas estudiando, sin contar que también es indispensable para tu futuro. Como explica la educadora Jeanne Lindsay, "muchos de nuestros programas escolares demuestran que si la mamá participa en un grupo para embarazadas en la escuela, su probabilidad de tener un bebé de bajo peso o un parto antes de tiempo se reduce. No creo que la importancia de permanecer en la escuela sea algo malo para su salud". 

Qué puede hacer tu doctor para reducir los riesgos de tu embarazo 

Muchos de los riesgos médicos para un embarazo, como un aumento de la presión arterial o una infección, se pueden controlar si vas a todas tus citas prenatales. Durante estas citas, tu doctor verifica tu salud y la de tu bebé a través de análisis de orina y sangre, mediciones de tu presión sanguínea, ultrasonidos y otros métodos. Si hay cualquier problema, será detectado y tratado a tiempo. 

Tú puedes ayudar a tu médico, manteniéndote atenta a cualquier síntoma diferente en tu cuerpo y comunicándoselo pronto a tu doctor. Algunas de las señales de alerta que podrían indicar que algo anda mal incluyen: 

• Contracciones antes de la semana 37 de embarazo (5 a 6 en una hora podrían indicar un parto prematuro) 
• Dolores de cabeza que no se alivian con Tylenol (podrían señalar un aumento de la presión arterial) 
• Pérdida de líquido o sangre por la vagina 
• Disminución de los movimientos del bebé (si notas que de repente se mueve menos de lo normal) 
• Comezón o ardor al orinar, que puede indicar una infección de las vías urinarias. Mal tratada, esta anomalía podría desatar un proceso infeccioso grave 

También tu estado de ánimo merece atención. "Las adolescentes son propensas a tener episodios de depresión debido a todo lo que puede ocurrirles socialmente por estar embarazadas, ya sea con relación a la escuela, a la familia, a tener o no apoyo...", dice el doctor Marengo. Si te has sentido ansiosa, triste o estresada, tu doctor determinará si corres el riesgo de padecer de depresión y te encaminará al especialista adecuado. 

Convertirse en mamá no es fácil, y menos cuando la sociedad duda de tus habilidades porque eres joven. Aunque existen riesgos médicos relacionados con tu edad, si recibes atención prenatal desde el principio, sigues las recomendaciones de tu médico, y llevas un estilo de vida sano, no hay motivo por el que no puedas tener un embarazo muy saludable y, lo que es mejor: ¡el bebé más hermoso del mundo! 

Métodos anticonceptivos

¿Que es un método anticonceptivo?

'Método anticonceptivo' es aquel que impide o reduce significativamente las posibilidades de una fecundación en mujeres fértiles que mantienen relaciones sexuales de carácter heterosexual. Los métodos anticonceptivos contribuyen decisivamente en la toma de decisiones sobre el control de la natalidad -número de hijos que se desean o no tener-, la prevención de embarazos no deseados y embarazos en adolescentes. Los métodos que se administran después de mantener relaciones sexuales se denominan anticonceptivos de emergencia.


Factores que deben considerarse en la elección del método anticonceptivo


MÉTODOS EFICACES


MÉTODOS HORMONALES


DIU (DISPOSITIVO INTRA-UTERINO)


MÉTODOS DE BARRERA


ESTERILIZACIÓN VOLUNTARIA

MÉTODOS POCO EFICACES


MÉTODOS DE ABSTINENCIA PERIÓDICA


MÉTODOS QUE INTERRUMPEN LA RELACIÓN SEXUAL


ESPERMICIDAS SOLOS

 

 


jueves, 25 de octubre de 2012

¿Como evitar el embarazo precoz?



Para evitar un embarazo no deseado, precipitado o sorpresivo debemos:

  •  Es necesario abstenerse de tener relaciones sexuales hasta que se tenga la madurez para comprender su significado y responsabilidad.


  • - Utilizar adecuada y oportunamente la información sobre el embarazo, sus riesgos y la forma de prevenirlos.


  • - En caso de tener relaciones, utilizar el condón adecuadamente durante todas las relaciones coitales, sobre todo porque el ciclo menstrual durante la adolescencia suele ser irregular.


  • - Conocer todos los métodos anticonceptivos existentes, sus ventajas y desventajas durante la adolescencia y consultar al médico para que si se desean tener relaciones administre el método anticonceptivo ideal para cada adolescente.


  • - Evitar el consumo de alcohol y drogas, para no perder el control cuando se esté con la pareja y puedan tomar decisiones adecuadas y responsables sobre el ejercicio de la sexualidad. Las hormonas y las drogas no son buenos consejeros.

 
  • - Desarrollar valores personales, como el respeto a nuestro cuerpo, a la vida, a las decisiones de los demás, al ejercicio de la sexualidad.


  • - Anteponer siempre un proyecto de vida profesional a uno emocional, que aún no se sabe cómo se podrá manejar.


  • - Actuar con firmeza ante situaciones de reto, riesgo o amenaza y decir siempre NO cuando exista la presión hacia las relaciones sexuales. Este tipo de presión casi nunca termina en una relación duradera y estable.